miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Y si pagar impuestos fuera voluntario?

En la Revista de Occidente del mes de Junio 2011 leo una monografía sobre Los impuestos en el Estado Democrático.  El profesor  Manuel Arias Maldonado elige un título que no podía pasar desapercibido ante mis ojos “La utopía de la sociedad sin impuestos”, que seguía la estela del publicado en la  Revista de Libros nº 171 de marzo 2011 “El caso Sloterdijk”.
La polémica entre Sloterdijk  y Honneth  lleva dos años en los principales diarios de Alemania. Gira entorno a la siguiente pregunta “¿Es moralmente correcto que un médico de Munich pague la jubilación de un taxista de Tesalónica que falsifica sus recibos?” , que mi cerebro procesa como “¿Es moralmente correcto que con los impuestos de un catalán se pague el PER de un jornalero andaluz que falsifica sus peonadas?”. Sobre todo porque esta pregunta no la realizó un contertuliano mediocre en un programa televisivo más o menos conservador, no, ésto se lo planteó un filósofo “de masas” que se autodefine como progresista en un debate entorno al futuro del capitalismo y que en ese momento era director de un programa de debate “filosófico” en la segunda cadena de televisión alemana, es decir, un intelectual bendecido por los medios y condecorado por la academia.
 1. Peter Sloterdijk publica, «Die Revolution der gebenden Hand» [algo así como «La revolución de la mano abierta o La revolución de los donantes»] , Frankfurter Allgemeine Zeitung, 13 de junio de 2009.   [+ ver artículo en www.faz.net]
Su  tesis principal es que el Estado Impositivo ha crecido una forma elefantiásica y es necesaria una revolución psicosocial cuya expresión más radical sería el paso a una fiscalidad voluntaria, como única forma de evitar un proceso de desafección cívica a gran escala.
La tesis defendida por Sloterdijk es que las clases menos favorecidas han (hemos?) impuesto un sistema tributario (“monstruo que traga y vomita dinero”) - no por equidad o justicia social sino por ciego resentimineto (Ira?) - que grava lo que consideran ilegítimamente obtenido por los ricos. Llega a calificar la acción recaudatoria de “cleptocracia de Estado”
Propone Sloterdijk una especie de “huelga fiscal” que permita a los ricos recuperar su orgullo y autoestima.
2. Axel Honneth, «Fataler Tiefsinn aus Karlsruhe» [algo así como «Fatales profundidades desde Karlsruhe»] , Die Zeit, 24 de septiembre de 2009.   [+ ver artículo en www.zeit.de]
Después de calificar a Sloterdijk de practicante de una especie de “esencialismo intuitivo”, se pregunta Honneth si “¿será posible que sólo unos pocos estén empezando a preguntarse si nuestra cultura democrática no habrá alcazado ya un grado de alegre irresponsabilidad, superficialidad y charlatanería que menoscaba sus principios”.
3. Peter Sloterdijk, «Das elfte Gebot: die progressive Einkommensteuer»[algo así como «El undécimo mandamiento: el impuesto sobre la renta progresivo»] , Frankfurter Allgemeine Zeitung, 27 de septiembre de 2009.   [+ ver artículo en www.faz.net]
4. «Der verletzte Stolz»    [algo así como «Orgullo herido»], Der Spiegel, 8 de noviembre de 2010. [+ ver artículo en www.spiegel.de]
5. Peter Sloterdijk, «Warum ich doch Recht habe» [algo así como «Porque sin embargo tengo razón»], Die Zeit, 2 de diciembre de 2010.   [+ ver artículo en www.zeit.de]
Para zanjar la polémica, Sloterijk publica un larguísimo artículo en el que aclara el significado de su provocador planteamiento. En primer lugar admite que se trata de un “experimento mental”, pero justifica su necesidad en base a una sencilla pregunta “si todos compartimos los términos del contrato social ¿por qué no confiar en la libertad ciudadana y pagar voluntariamente lo que ahora pagamos en virtud de una antipática obligatoriedad?  
Espero con ansiedad vuestros comentarios.
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1 comentario:

  1. Querida Carmen y Diana:
    Felicitaros por esta nueva inicitava a la que deseo los mayores éxitos, que seguro que tendrá.
    Con respecto al tema que planteas no creo que funcionara en nuestro país, latino hasta la médula. La idiosincracia de los paises nórdicos o germánicos, no es la de estos lares.
    El ir a un voluntarismo fiscal llevaría a un ecatombe económica sin precedentes, en un país como el nuestro en que la que tenemos de referente, entre otros a Lazarillo de Torres, que se queda pequeño con los escándalos que continuamente salen en prensa y donde el astio de la población se traslada a la calle, en movimientos como el 15-M.
    Es bien cierto que hay que hay ir hacia un cambio profundo del sistema tributario español, donde las rentas se puedan redistribuir en función de la capacidad real económica de los ciudadanos y donde la carga tributaria no reacaiga en los impuestos directos, fundamentalmente en las rentas del trabajo en detrimento de otra tipo de rentas.

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